Queremos que confíes en lo que lees aquí, así que te contamos cómo trabajamos. Es sencillo y lo mantenemos igual en cada guía.
Distinguimos lo que probamos de lo que analizamos
No todo se puede tener en las manos, y preferimos decirlo antes que fingir lo contrario. Cuando una recomendación sale de haber usado un producto de verdad, lo indicamos. Cuando sale de comparar fichas técnicas, opiniones de compradores y datos del fabricante, también lo decimos con claridad. Nunca damos por probado lo que solo hemos leído.
Miramos lo que de verdad importa
Un número de catálogo no siempre cuenta la historia completa. Nos fijamos en lo que se nota en el día a día: el ruido real, la autonomía, la presión, el consumo, lo que tardas en terminar la faena y lo que cuesta mantener el aparato con el tiempo. Un producto barato que se rompe pronto acaba siendo caro, y eso lo tenemos siempre presente.
Pensamos en el jardín y la casa de aquí
Las condiciones de aquí no son las de un catálogo internacional. El calor, el agua, el tipo de césped, las terrazas y los adosados influyen en qué producto encaja mejor. Escribimos pensando en eso, no en un jardín ideal que casi nadie tiene.
Revisamos precios y actualizamos
Los precios cambian y las gamas se renuevan. Comprobamos los precios de forma periódica y anotamos la fecha de la última revisión en cada guía, para que sepas si lo que lees sigue vigente.
Somos transparentes con los enlaces
Algunas de nuestras recomendaciones incluyen enlaces de afiliado: si compras a través de ellos, podemos recibir una pequeña comisión sin coste adicional para ti. Eso nunca cambia lo que recomendamos. Nuestro criterio no está en venta, y una comisión jamás nos hará aconsejarte algo que no compraríamos nosotros.
Si en algún momento crees que nos hemos equivocado, escríbenos. Corregir a tiempo también forma parte de hacer las cosas bien.
